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datos

Nombre Original:

The Vault

Otros Nombres:

Instalación de Máxima Seguridad para la Encarcelación de Criminales Superhumanos

Personal Destacado:

Michael O'Brien (Guarda Jefe), Howard G. Hardman (primer alcaide de la Bóveda), el alcaide Marsh, Dr Henri Sorel (antiguo jefe de investigación del Proyecto Pegaso y cabeza del equipo médico de la Bóveda).

Reclusos:

Alimaña, Angar, Apagón, Armadillo, la Avispa, Bala, Bola de Trueno, Caballero Negro, Cabeza Cobriza, Capitán América, Capitana Marvel, Controlador, Demonio Veloz, Destructor, Electro, Espantapájaros, Frenesí, Gárgola Gris, Goliat, Grifo, Henry Pym, Hércules, Hidroman, Hombre Igneo, Hombre Maravilla, Hombre Radioactivo, Iron Man, Klaw, Justicia, el Mago, Mandril, Martinete, Mentallo, Mimi Aulladora, Míster Hyde, MODAM, Nekra, Nefarius, Ojo de Halcón, Orka, Pájaro Burlón, Pensador Loco, Piedra Lunar, Polvorín, Rino, Terraformer, Tigra, Titania, Torbellino, U-Foes, Veneno, Vibro, la Voz

Ubicación:

Montañas Rocosas, Colorado, EEUU

Primera Aparición: A@ 15

historia

La Bóveda era el sobrenombre con el que se conocía a la Instalación de Máxima Seguridad de los Estados Unidos para el Encarcelamiento de Criminales Superhumanos. La Bóveda fue construida y diseñada específicamente para dar cabida al creciente número de delincuentes cuyos poderes sobrehumanos hacían difícil su encarcelamiento en prisiones normales. Antes de la creación de la Bóveda, los criminales superhumanos eran enviados a prisiones convencionales, de las cuales no tardaban en fugarse más que unos pocos días. El primer intento de desarrollar celdas y métodos de contención mas seguros tuvo lugar en la Prisión de la Isla de Ryker, en las afueras de Nueva York. Mientras el resto de la prisión seguía dando cabida a criminales ordinarios, una ala fue modificada para albergar mecanismos especiales para retener a los superhumanos. Aunque las celdas reforzadas demostraron ser más eficientes que las normales, poco pudo hacerse contra poderes más exóticos como por ejemplo la proyección de energía. Además, al concentrar a un alto número de criminales superhumanos en un espacio tan reducido, aumentaba el riesgo de que dos reclusos decidieran unir sus poderes para escaparse. Las fugas de Ryker eran increíblemente desastrosas, ya que numerosos reclusos escapaban, lo cual acarrebaba numerosos daños a las instalaciones. Además, los delincuentes ordinarios también corrían el peligro de sufrir daño al estar encerrados junto a esos seres. Finalmente, tras los cuantiosos daños materiales provocados por las numerosas fugas y las amenazas de emprender acciones legales por parte de las familias de los presos que habían resultado dañados durante alguna fuga, decidieron a las autoridades a clausurar el ala de superhumanos de la prisión, y los reclusos que allí había, fueron trasladadas a otras prisiones.

El segundo intento de desarrollar mejores métodos para detener a delincuentes superhumanos se realizó en el Proyecto Pegaso, la instalación de investigación semisecreta del gobierno. Un ala del Proyecto Pegaso, la conocida como "el Recinto", estaba dedicada a la investigación de recursos humanos, es decir, al estudio de aquellos con poderes sobrehumanos. Aunque algunos de los sujetos de estudio en el Proyecto fueron voluntarios, la mayoría de los sujetos sometidos a estudio en el Proyecto, fueron delincuentes superhumanos "prestados" por diferentes instalaciones carcelarias. El gobierno tenía la autoridad para transferir a cualquier recluso al Proyecto Pegaso aún sin su autorización, pero en el Proyecto no podían someterle a estudio sin su autorización, aunque la mayoría aceptaban someterse a los estudios, a cambio de una reducción de la pena. A diferencia de la Isla de Ryker, el Proyecto Pegaso se dedicaba activamente a examinar la naturaleza de los poderes de los reclusos, de esta investigación surgieron nuevos y mejores métodos para contener e incluso neutralizar ciertas habilidades potencialmente poderosas. Finalmente, los reclusos eran enviados al Proyecto simplemente para aprovechar que estos contaban con celdas especiales para la contención. Algunos reclusos lograron escapar del Proyecto, aprovechando cortes de energía por ejemplo, pero solo dos de los fugados, Piedra Lunar y Apagón, lograron escapar permamentemente. A pesar de la presencia de personal de seguridad con poderes sobrehumanos, caso del Guardián, la Cosa o Quasar, los daños sufridos en la instalación debido a las fugas comenzaron a costar millones de dólares. Finalmente un equipo del gobierno investigó el asunto, y determinó que era peligroso y poco rentable albergar a seres tan peligrosos en esa pacífica instalación de investigación. Así, el Proyecto Pegaso hubo de cancelar su investigación de Recursos Humanos, y evacuar a todos sus prisioneros.

Utilizando los conocimientos adquiridos gracias al Proyecto, el gobierno comenzó a trabajar en la Bóveda. Una de las ventajas con que contaba el Proyecto Pegaso respecto a otras instalaciones como la Isla Ryker, era que pocos civiles conocían su ubicación exacta, por lo que se evitaba que los cómplices de los reclusos pudieran ayudarles a escapar. El Gobierno decidió mantener la ubicación de la Bóveda más en secreto todavía, algunas de las instalaciones del Proyecto se encontraban bajo tierra, en el interior de una montaña de la Cordillera de los Adirondack's. El gobierno decidió utilizar la misma fórmula en la Bóveda, ubicándola en las Montañas Rocosas, en Colorado. Dado que el propósito de la Bóveda era únicamente el del encarcelamiento y no el de investigar, solo una pequeña parte del edificio contenía aparatos dedicados a la investigación científica, con el único objetivo de examinar a los reclusos para decidir cual era la celda más adecuada para contenerlos. Para la construcción y diseño de la Bóveda, el Gobierno contrató el mismo equipo de ingenieros que había trabajado para la construcción del Recinto, entre ellos, como asesor, se encontraba el diseñador de armas conocido como Forja.

El traje de los guardianes fue diseñado por Anthony Stark, el creador y primer usuario de la armadura de Iron Man, Stark le entregó la armadura a Michael O'Brien, el cual la utilizó para su uso exclusivo, y para entrar en el Proyecto Pegaso como Guarda Jefe. Cuando la armadura sufrió daños, el gobierno acudió a Stane Internacional, sucesora de la Stark, para que la reconstruyera. Además, el gobierno también le encargo a la Stane la producción en masa del traje para su futura utilización en los guardianes de la Bóveda. A O'Brien no le gustó que el gobierno diseñara en masa su armadura, y descontento con algunas decisiones tomadas en el Proyecto Pegaso abandonó su trabajo para entrar en la Bóveda con el puesto de Guarda Jefe. Su primer trabajo fue la selección y preparación de los hombres que debían portar las armaduras de Guardianes.

Justo antes de su apertura oficial, la Bóveda fue empleada por el Consejo de Seguridad Nacional para mantener detenidos a los Vengadores Costa Este y Costa Oeste, sujetos a una investigación por posible traición. Las instalaciones demostraron ser muy efectivas en la retención de once de los seres más poderosos de la Tierra, y si los Vengadores no hubieran recibido ayuda del exterior, quizás no hubieran podido escapar. Animados por esta prueba que demostró la capacidad tanto de las instalaciones como de los Guardianes, la administración de la Bóveda emprendió los trámites necesarios para transferir los reclusos del Proyecto hacia sus propias instalaciones.

La Bóveda, a pesar de sus grandes medidas de seguridad, fue escenario de graves incidentes debido a la peligrosidad de los seres que alberga. El primer incidente serio fue cuando Iron Man invadió las instalaciones de la Bóveda para anular todas las armaduras de los Guardianes durante las llamadas Stark Wars. A pesar de la oposición del Capitán América, Iron Man logró desactivar las armaduras, tras lo cual se marchó. Sin embargo, lo que Iron Man no sabía era que durante el combate había averiado el generador de energía de una de las alas de la prisión, y algunas celdas habían sido desactivadas. Cinco prisioneros, Grifo, Vibro, Titania, Mr Hyde y Armadillo escaparon de sus celdas, y sin la ayuda de los Guardianes, el personal de seguridad de a pie no pudo detener a los villanos, que hubieran escapado todos de no ser por la intervención del Capitán América y sus aliados.

Tiempo después, durante los llamados Actos de Venganza, Loki ayudó al criminal conocido como el Mago a preparar una fuga masiva de la Bóveda. Después de reducir a los Guardianes, un gran número de criminales escaparon de sus celdas, y muchos lograron salir al exterior antes de que la llegada de Iron Man y Ojo de Halcón permitiera cerrar la Bóveda, impidiendo la salido de los reclusos que aún quedaban en el interior. Aún así varios criminales (Angar, Mimí Aulladora, Controlador, la Voz, los U-Foes, Veneno, el Mago, Míster Hyde, Electro,...) lograron escapar, aunque la mayoría fue finalmente capturados y devueltos a la Bóveda.

Después de esta primera fuga masiva, hubo un intento de fuga masiva iniciado por Veneno, que tras liberar a los presos de sus celdas, tomó el control de la Bóveda, aunque no pudieron escapar ya que el Alcaide Marsh cerró herméticamente la prisión, la intervención de los Vengadores y de la Fuerza de la Libertad permitió restablecer el orden en la prisión.

Además de a criminales terrestres, la Bóveda también albergó a criminales de otros planetas, por ejemplo albergaron a los terroristas Kree que intentaron matar a la Visión y al Hombre Maravilla. Precisamente estos Kree, con la ayuda de un Registrador, provocaron otro intento de fuga, y cuatro de ellos lograron escapar.

La última fuga de envergadura fue propiciada por el Barón Zemo, mientras se preparaba para llevar a cabo la gran farsa que fueron los Thunderbolts. Zemo provocó una fuga masiva de la Bóveda para poder rescatar a Piedra Lunar de la cárcel, además, al usar a sus propios hombres para detener al resto de los fugados, quedaron como héroes ante el público. Además de estas fugas, ha habido otros intentos, la mayoría de ellos durante el transporte a la prisión, y siempre ayudados desde el exterior. El último fue el llevado a cabo por los U-Foes bajo órdenes del Amo del Mundo. Los U-Foes destruyeron la prisión y provocaron una nueva fuga masiva.

Ésta fue la gota que colmó el vaso de todos los intentos de fuga, algunos de los cuales acabaron con la muerte de varios guardianes. Teniendo en cuenta además el peligro que suponía tener una población de superhumanos tan grande en un mismo lugar, las autoridades tomaron la decisión de no reconstruir la Bóveda y transferir a sus presos a diferentes cárceles por todo el país, como pueden ser la Jaula, las Prisiones Experimentales Pym y la Cárcel de la Zona Negativa.

La Bóveda fue construida para ser tan inexpugnable como fuera humanamente posible. Así, aunque hubiera costado una incalculable fortuna construir toda el recinto de adamantium, la mayor parte de las instalaciones sí estaban revestidas de ese material, y el resto estaban revestidas con omnio, un material también altamente resistente. La Bóveda contaba con tres pisos principales, de los cuales el superior se encontraba a doce metros bajo el suelo. La instalación estaba rodeada de granito y el esquisito de las montañas, tres metros de cemento, un metro y medio de omnio, y medio centímetro de adamantium. Las celdas eran modulares, y estaban diseñadas para facilitar la instalación de los dispositivos de neutralización necesarios para los poderes específicos de cada recluso. Por ejemplo, existían celdas con recubrimiento de varios centímetros de adamantium, celdas hérmeticamente cerradas, celdas bañadas con gases lacrimógenos, celdas esféricas sin cantos ni esquinas, celdas con drenajes de energía o celdas con recubrimiento aislante.

La Bóveda contaba con un comité administrativo de cinco personas, un Alcaide, treinta y cinco guardas, una Escuadra de Recogida que utilizaba un camión blindado para escoltar a los prisioneros hasta la Bóveda y un equipo de tres médicos para examinar al recluso a su llegada y determinar los medios necesarios para su reclusión. Cada uno de los treinta y cinco guardias de la Bóveda y los seis miembros de la Escuadra de Recogida vestían armaduras de Guardián. La Bóveda contaba además con una sala donde se realizaban los juicios, evitando así que los presos tuvieran que ser trasladados al exterior para ser juzgados, disminuyendo así el riesgo de fugas.

Todas las celdas de la Bóveda contaban con salvaguardas que impedían a los prisioneros usar su poder, la celda más grande medía 23 X 23 Mt. Además de los Guardianes habían otros elementos de seguridad, como robots armados con láseres, gas anestesiante, además de un sistema que permitía sellar la Bóveda para evitar fugas. La Bóveda contaba con un generador nuclear que le proporcionaba energía.

En el exterior de la Bóveda, podían distinguirse tres partes, una primera donde se encontraban los aparcamientos y la recepción. Un segundo edificio dedicado a la Administración, y el tercer edificio, donde se encontraba el núcleo de la Bóveda. En este edificio existía una planta baja y tres pisos inferiores, en la que se recibía a los prisioneros, bien por tierra en los vehículos blindados, o por aire, en la pista de aterrizaje. Desde este edificio se descendía mediante los ascensores a los niveles inferiores, y allí se encontraban también los almacenes, los generadores secundarios de energía, y las oficinas de los funcionarios. En cada uno de los tres pisos existentes bajo tierra, existían cinco niveles donde se encerraban a los prisioneros, habían dos por cada piso, y ambos estaban separados por un puesto de seguridad. La única manera de acceder a los diferentes pisos era mediante los ascensores de seguridad. Cada nivel contaba además con una zona de acondicionamiento de aire y distribución de energía. Flanqueando a este edificio se encontraban dos edificios dedicados al control ambiental de las celdas.

Ficha:

521

versión:

3.01

creada:

25-01-02

redactor:

Víctor Abril