Una vida pirata
M/CP 62/3
Red Lucy y el pirata Aaron se adentran en la Isla de Lundy donde encuentran a Valmoora, la Vidente. Red Lucy y Wanda necesitan su ayuda para poder devolver el espíritu de Wanda a su tiempo. Tras pagarle con gemas sus servicios, la hechicera les dice que puede enseñar el sortilegio, pero que para realizarlo necesitarán más poder místico, por este motivo tendrán que conseguir las Piedras de Merlín, que están en poder del Conde de Darwell.
Los piradas del Saqueador Escarlata desembarcan en las cercanías del Castillo de Darwell. El lugar está desierto y es completamente lúgubre. Las puertas del castillo están abiertas, pero cuando las atraviesan se cierran de golpe y un muro de llamas separa a Red Lucy de sus hombres. Entonces aparece el demonio del Conde, que amenaza con empalarlos y dar un ejemplo a futuros incursores con sus cadáveres. Wanda tranquiliza a Red Lucy, y usa sus poderes para canalizar un rayo de fuego a través de las manos de la capitana pirata. El demonio cae al suelo y cuando Red Lucy lo golpea queda desenmascarado. No es otro que el Conde de Darwell que para proteger su tesoro se inventó la historia del demonio. A cambio de su vida deja que saqueen el tesoro y encuentran allí las Piedras de Merlín.
Red Lucy completa el encantamiento usando para ello las Piedras de Merlín, así que el espíritu de Wanda desaparece para siempre de su cuerpo. La aventura le ha hecho decidir dejar la vida arriesgada y emprender una nueva etapa, así que Red Lucy regala las valiosas gemas a sus hombres y se despide de ellos. La tripulación dice que las empleará para contratar a un nuevo capitán.
