Durante la fase de gestación, los padres de Arnold Sutton fueron expuestos a una gran cantidad de radioactividad, lo que llevó a pensar desde su nacimiento que Arnold era un niño extremadamente sano. A la edad de un año Arnold empezó a interesarse por libros de filosofía y física, pero sus padres no le prestaban atención y creían que solo estaba contemplando la ilustraciones de dichos libros. Años más tarde los padres de Arnold ya habían notado que su hijo tenía un intelecto muy superior al normal y a la edad de cuatro años, Arnold inventó el primer disolvente universal. Poco
después en busca de nuevos conocimientos Arnold hizo incrementarse el cerebro así mismo para ser más inteligente de los que era por aquel entonces. Al quedarse sorprendidos con el intelecto de Arnold, el gobierno de Cosmópolis (Otra-Tierra) lo contrató para que diseñara y construyera innumerables dispositivos armamentísticos y de defensa. Pero visto su horrendo aspecto y su colosal cráneo todos empezaron a llamarle Niño Cerebro. Tras un tiempo aguantando su odio por este horrible nombre, Arnold decidió trabajar para el gobierno desde una isla desierta.
Cuando los Vengadores fueron transportados por error a Cosmópolis se encontraron con el Escuadrón Supremo, al que confundieron con el Escuadrón Siniestro y se enfrentaron en un combate hasta que la Visión aclaró la situación. Con la ayuda de Halcón Nocturno, los Vengadores llegaron a Atomic City donde se estaba preparando el lanzamiento de un cohete que, sin ellos saberlo causaría la muerte de la población del planeta. Cuando descubrieron que Niño Cerebro era el causante de esto (ya que tenía un resentimiento por la humanidad, que le trataba como un monstruo) se dirigieron a la Torre Oscura. Tras una larga batalla el shock de la lucha hizo que Arnold volviera a su infancia. Tras estos hechos el Doctor Espectro hizo que este estado se volviera permanente gracias al poder de su prisma.